Los historiadores y docentes de la Facultad, Ricardo Pasolini (IEHS, IGEHCS-CONICET, FCH UNICEN) y Eduardo Míguez (IEHS, FCH UNICEN), fueron distinguidos el 3 de septiembre por el Concejo Deliberante de Tandil en reconocimiento a sus valiosas contribuciones a la educación, la investigación y la cultura local. Además, Míguez fue galardonado con el Premio Konex. Ambos investigadores compartieron sus reflexiones sobre el valor de la vocación, la investigación y el rol social de la universidad pública.
Reconocimiento a la vocación y al compromiso local: el testimonio de Eduardo Míguez
El Dr. Eduardo Míguez, nombrado Personalidad Destacada de Tandil en una ceremonia en el Salón Blanco municipal promovida por Marcos Nicolini, vinculó este homenaje con la cercanía y el compromiso asumido hacia la Universidad y la región. Míguez remarcó que su objetivo constante ha sido brindar a la UNICEN y a la comunidad de Tandil lo mejor de sus capacidades.
A su vez, respecto al Premio Konex que recibió en el Auditorio de la Facultad de Derecho de la UBA, el investigador expresó su alegría y sorpresa al ser reconocido tras una larga trayectoria construida por vocación en el ámbito de la universidad pública, un camino que abrazó desde muy joven inspirado en su entorno familiar e intelectual.
La percepción pública de la ciencia y la formación universitaria: la reflexión de Ricardo Pasolini
Por su parte, el docente e investigador, Ricardo Pasolini, valoró la distinción del Concejo Deliberante —impulsada por la concejala Maridée Condino y aprobada por unanimidad— como uno de los hechos más relevantes e inesperados de su carrera, destacando el honor de compartir este marco con quien fuera su profesor y maestro, el Dr. Eduardo Míguez.
Pasolini subrayó el impacto de recibir una percepción pública favorable que proviene desde fuera de la comunidad académica estricta. Asimismo, resaltó la importancia de que la clase política local celebre a referentes de la cultura y la ciencia pública en tiempos en que el trabajo universitario y científico suele enfrentar miradas críticas, reafirmando que la sociedad continúa valorando la educación como un pilar fundamental del desarrollo humano.
Ambas distinciones ponen en relieve la trascendencia de la educación superior pública en la Argentina. Al repasar sus trayectorias, Pasolini enfatizó cómo la universidad pública funciona como un potente motor democratizador, recordando que en su caso —y en el de muchos graduados y docentes— la calidad institucional del Departamento de Historia y del Instituto de Estudios Histórico-Sociales (IEHS) permitió formar recursos profesionales de excelencia sin importar el punto de partida social o económico.
Por su parte, Míguez coincidió en la satisfacción que genera el haber dedicado la vida laboral e intelectual al desarrollo de la universidad pública y recibir el reconocimiento de la comunidad por ello.




